Ya no me carcomía la cabeza pensando como iba a pasar, cómo me iba a sentir. Ya no interesaba si me besabas, no me preocupaba si no demostrabas tu cariño. Daba igual si eras cariñoso, o si te encontrarías distante. No pensaba en tus abrazos, ni en tu mirada, ni cuál perfume llevarías en tu piel. No sé si nos reiremos, si lloraremos, si el mundo se iba a detener en un abrazo, en un beso. Tampoco importaba si no se detenía.
No sabía que iba a pasar. Ya no importaba el cómo, sino el qué. Sentirme bien, o mal, no era el caso. Lo único que importaba era SENTIR. Algo nuevo, algo fresco, alguna sensación, algo cualquiera. Sólo sentir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario