"Acá se pueden ver las estrellas. Ahí están las 3 marías" y apuntaste con la mirada.
"La del medio es mía" me apuré a decir.
No entendiste y seguiste deslizando tus pies en el agua.
"Nos metemos?" Te dije.
No tuvimos que pensarlo dos veces.
Apagué mi pucho y te empecé a tirar agua.
Me sentía un nene, a vos te gusta que te moleste.
Pero te quejás igual, y tomé la viejísima y tan usada excusa del perdón para besarte.
Mojados. Salpicados. Parcialmente sumergidos.
Me abrazaste la cintura, creo que es la parte de mi cuerpo que más te recuerda.
Empezamos a traer el pasado al presente,
como si estuviésemos planeando un futuro en nuestras cabezas.
Y nos quedamos asi, abrazados, escuchando música
con los ojos en el cielo.
Y aunque yo no veía las estrellas porque me había sacado los lentes,
del algún modo,
logré verlas.
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