Hoy sí entiendo cuando el único consejo es Tiempo al Tiempo,
cuando me aseguran que las cosas llegan cuando menos las esperás,
cuando me dicen No planearlo es el mejor plan.
Hoy tengo una nueva cara, y no la cambié por otra, sino que aprendí a transformarla.
Porque tengo otra perspectiva en mi cabeza y en mi corazón,
quizás sea porque con simplezas y golpazos estoy aprendiendo
a que las cosas, aunque sea por momentos pueden estar bien,
que puedo tener una sonrisa, ganas, expectativas.
A cuidarme más, a tenerme más amor a mi mismo, a decorar mi vida.
Y sé que es una estupidez adjudicarle todo esto al 2012,
pero lo voy a tomar como excusa. Concientemente.
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