No sé porqué siempre termino perdiendo las cosas. No sé porque se alejan de mi, o si tal vez soy yo el que me alejo. Empezé perdiendo las llaves de mi casa, una persona cualquiera las toma, adueñandose y consiguiendo lo que yo una vez perdi. Continué perdiendo la seguridad, por lo que me estuve arrastrando para conseguirla de nuevo. Me detuve a mirar la realidad con nuevos ojos, quizás pensandome más de lo que realmente era. Perdí continentes llenos de habitantes, ¿o es que yo emigré de ellos? Perdí el océano, perdi la canoa para cruzarlo, y tantas otras oportunidades. Deseché la serenidad y saborié la fiebre. Perdí el invierno, el más largo de mi vida, y las hojas del otoño. Recuperé un par de minutos en la primavera y anhelé con impaciencia sus últimos días. El tiempo perdido lo volvi a ganar en el verano y hasta trajo con él un plus de amor. Perdí una mina llena de oro y hasta una ciudad repleta de luces.
Siento que ultimamente estoy perdiendo demasiadas cosas
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