De repente apareciste y estabas acá, en casa
te instalaste en mi cama
nos robamos besos, abrazos, caricias en la oscuridad.
Pegoteados, mojados, tirados.
Nos reímos, nos cansamos, jugamos
y hasta nos sinceramos al amanecer.
Me hiciste sentir cosas que hacía mucho no sentía,
que tenía olvidadas,
que pensé que ya no existían
pero estaban escondidas bien en el fondo de mí.
Y aunque ya te hayas ido a la mierda,
me dejaste con un aliento nuevo
con sensaciones nuevas,
y con una sonrisa como prueba de que ya nadie me puede sacar lo vivido.
:)
Nadie puede :)
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