9 feb 2012

Estabas parcialmente sumergido en el agua
como si fueses el monstruo del lago Ness.
Yo no entendía, y le pregunté a mi hermana:
Che,  de verdad existen los gigantes?
Me dijo que sí, segurísima y con cara de asustada.
Yo te fui a ver de vuelta y tu cabeza era del tamaño de la Luna
me senté con mis patas colgando del puente, y decidí tirarme.
No era un gigante, y no iba a serlo.






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