El reloj de la compu marca las 4:12 am. Un sábado. Aunque teóricamente ya es domingo. Me cuesta teclear, debe ser efecto del alcohol. Estoy un poco mareado, digamoslo. Tenía ganas de salir y pasarla bien, pero lamentablemente no pasó. Terminé en una fiesta electrónica en un boliche pedorrísimo con dos amigos. Me habían dicho que no era electrónica para convencerme de ir. Yo acepté pero en el fondo sabía que iban a pasar esa clase de música, no me molesta para nada, pero estoy conciente que no disfruto bailar esa música. Ni sobrio, ni fumado, ni volado. No la sé disfrutar. Y me molesta porque en esta ciudad donde todo es tan aburrido tal vez esas fiestas son lo mejor que hay.
Noches como éstas me hacen preguntarme a mi mismo: ¿qué carajo es lo que me gusta? Me siento tan aburrido, y sospecho que la gente me está empezando a tomar como un mala onda. Pero no quiero ser mala onda, de verdad. Ya no sé que hacer un sábado a la noche para pasarla bomba. No sé pasarla bomba. Me toco las manos y las tengo secas. Me acabo de comer un postrecito para neutralizar el alcohol. Me agarro los pelos con fuerza como para que todo este conflicto interno termine. Creo que en estos momentos es cuando definitivamente necesito a alguien... pero me resulta tan difícil... no quiero hablar de ese tema. No de vuelta.
Okay, sé que escribí un montón de boludeces sin sentido... pero venía en el taxi y tenía ganas de escribir... pero no de pensar. Osea que terminé escribiendo un montón de boludeces que a nadie le interesan
No hay comentarios:
Publicar un comentario