21 sept 2010

Flotábamos como pétalos en el aire, sin rumbo, sin destino. No ibamos a ningún lado, pero nos tomamos de la mano y volamos por el cielo celeste infinito. Sólo nos surmegimos en la divina travesía de escuchar una canción y amarnos por completo en el espacio sideral, sin leyes, prohibiciones ni tabúes. Nos desprendimos del mundo humanizado con la idea de no volver jamás.

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