7 sept 2010

Me llaman loco porque salgo a caminar y les hablo a los pájaros, escucho lo que me dicen, nos hacemos compañía. Pero quizás sean ellos los sordos que necesitan audífonos, yo no estoy loco.
Me llaman inadaptado social porque ante una situación desagradable escapo y me encierro en mi propio mundo. Es que no comprenden que ya no voy a tolerar amarguras en mi vida. Yo me reservo el derecho de admisión en mi mundo.
Alguna vez recibí varios insultos e injurias. Pero ellos no comprenden que no voy gritando por la calle, yo le canto al cielo y dejo que el sol pegue en mi cara para renovar las impurezas.
Me creen iluso por escalar la montaña más alta y sentir el viento golpear sobre mi cara. Pero eso es sólo el resultado sensitivo, yo subo y cierro los ojos para que mi alma vuele libre y es así que encontré mi libertad. Con el tiempo aprendí que si hay algo que no negocio es la libertad que tantas montañas me costó.
Por las noches me creen vagabundo y sienten pena por algo que llaman soledad. Yo no estoy solo. Yo me abrazo a la luna y ella me da toda su luz en plena oscuridad.
Dicen que deambulo por la ciudad sin rumbo, pero nada de eso es cierto. Yo paseo por caminos nunca recorridos y me refresco con el aroma de las flores, bebo agua de manantiales y voy en busca de eso que llaman el fruto de la vida.

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