7 sept 2010

"Me enfrenté al espejo y suspiré. No se empañó en lo más mínimo.¿Acaso es que me robaste el aliento? ¿O sólo me dejaste sin fuerzas? Yo no estoy hecho para ser débil. Mi amor, te pido que me devuelvas hasta la lágrima mas pequeña que derramé. Ya no puedo llorar más. Mi cuerpo está reseco, y también yo. Estoy perdiendo mi centro, te veo en todas las creaciones de dios. El otro día no pude matar un grillo pensando que tal vez podías ser vos.
Siento que estoy perdiendo la vista. Mis ojos ya no ven todo como antes. Perdieron el don de admirar la belleza, se olvidaron de la fórmula para maravillarse ante las cosas. Mi cuerpo ya no tiene resistencia física, perdí todos los atributos que una vez solía tener.
Ya no sé reconocer los sabores, mi sentido gustativo se quedó en cada uno de los besos que te dí. Ya ni siquiera como. No tengo apetito.
A veces siento que soy invisible, que ya perdí todo mi aura y mi luz. La gente pasa a mi lado y me lleva por delante. Mis antiguos amigos ya no me reconocen. Me miran de reojo y desvían la vista hacia otro lado. Ya ni el espejo refleja esa imagen cálida y llena de vida que una vez tuve.
¿Estoy enloqueciendo? ¿O es sólo que estoy muriendo lentamente?"

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