Je t'aime
Je t'aime
Oh, oui, je t'aime (moi non plus).
Oh, mon amour,
comme la vague irrésolue
je vais, je vais et je viens
entre tes reins...
Je vais et je viens
entre tes reins,
et je me retiens.
♥
25 sept 2010
21 sept 2010
Flotábamos como pétalos en el aire, sin rumbo, sin destino. No ibamos a ningún lado, pero nos tomamos de la mano y volamos por el cielo celeste infinito. Sólo nos surmegimos en la divina travesía de escuchar una canción y amarnos por completo en el espacio sideral, sin leyes, prohibiciones ni tabúes. Nos desprendimos del mundo humanizado con la idea de no volver jamás.
Me levanté con el resplandor en mi cara y al instante me sentí fresco, lleno de vida. Supe que era un día ideal para caminar y perderme entre las calles de la ciudad (...)
Encontré un lugar que me pareció justo y me senté para admirar esa belleza de lugar que no tenía desperdicio. Escuché una y otra vez el ir y venir de las olas, con todo su caudal, limpiando y llevando al olvido todos esos restos, impurezas y putrefacción que estaban estancados en la orilla.
Mi adorado sol iluminaba la mañana y sus rayos se desplegaban sobre el río, lo hacía brillar más que nunca. En un abrir y cerrar de ojos se había convertido en un hermoso oasis, lleno de brillo, vida y fantasía. Siempre encontré fascinante como algo tan ordinario puede volverse tan precioso.
El viento golpeaba mi cara y hacía flotar mis cabellos. Mis labios cantaban una canción de amor y los pájaros volaban al ritmo del compás. Yo pensaba y pensaba y revolvía mis pensamientos a medio esconder en mi inconsciente mientras el filtro de mi cigarrillo se consumía por completo.
La ciudad estaba viva y llena de color. Era uno de esos días para sacar una foto y convertirla en una postal que cruce fronteras y provoquen una sonrisa hasta en el más desdichado. Y yo, era parte de ella esta vez.
Mi cuerpo y mi alma no dejaron escapar la oportunidad y se alimentaron de esa imagen colorinche y vivaz, todo mi ser se envolvió en calma y dejaron caer la amargura y la apatía en esa orilla, para que las olas, en su ir y venir, se las lleve y las devuelva convertidas en preciosas gemas y piedras de colores.
Me levanté y volví volando a casa, respirando olor a verde y pisando copos de nieve...
Todo cambia.
Encontré un lugar que me pareció justo y me senté para admirar esa belleza de lugar que no tenía desperdicio. Escuché una y otra vez el ir y venir de las olas, con todo su caudal, limpiando y llevando al olvido todos esos restos, impurezas y putrefacción que estaban estancados en la orilla.
Mi adorado sol iluminaba la mañana y sus rayos se desplegaban sobre el río, lo hacía brillar más que nunca. En un abrir y cerrar de ojos se había convertido en un hermoso oasis, lleno de brillo, vida y fantasía. Siempre encontré fascinante como algo tan ordinario puede volverse tan precioso.
El viento golpeaba mi cara y hacía flotar mis cabellos. Mis labios cantaban una canción de amor y los pájaros volaban al ritmo del compás. Yo pensaba y pensaba y revolvía mis pensamientos a medio esconder en mi inconsciente mientras el filtro de mi cigarrillo se consumía por completo.
La ciudad estaba viva y llena de color. Era uno de esos días para sacar una foto y convertirla en una postal que cruce fronteras y provoquen una sonrisa hasta en el más desdichado. Y yo, era parte de ella esta vez.
Mi cuerpo y mi alma no dejaron escapar la oportunidad y se alimentaron de esa imagen colorinche y vivaz, todo mi ser se envolvió en calma y dejaron caer la amargura y la apatía en esa orilla, para que las olas, en su ir y venir, se las lleve y las devuelva convertidas en preciosas gemas y piedras de colores.
Me levanté y volví volando a casa, respirando olor a verde y pisando copos de nieve...
Todo cambia.
20 sept 2010
16 sept 2010
11 sept 2010
Y en tu cara una vez se reflejó todo lo que quise en mi vida. Hoy tengo tu foto archivada en mi pc y no representa nada. Ya no veo la libertad en tu sonrisa ni el brillo suicida en tus ojos. Supongo que cometí un grave error al ponerte en un pedestal. Resultaste ser más que una decepción, y yo tan iluso, pensé que podía cambiarte y hacerte ver que la vida no era tan mala si tenías a alguien a tu lado para compartirla. Eso fue lo peor. Hoy estamos cerca pero más lejos que nunca, jamás pensé que la distancia podría ser tan engañosa.
No voy a mentirte, el nudo en mi garganta sigue pero no tan macizo como días anteriores. Hoy pude respirar mejor y tragar un poco de la bronca que tenía alojada en mi garganta.
Si bien todo va a seguir igual, creo en lo más profundo de mí que se produjo un leve cambio.
Vos y yo, los dos en distintas corrientes marinas viviendo nuestras vidas de un modo tan desigual pero con un mismo recuerdo, grabado en un rincón de nuestros corazones
No voy a mentirte, el nudo en mi garganta sigue pero no tan macizo como días anteriores. Hoy pude respirar mejor y tragar un poco de la bronca que tenía alojada en mi garganta.
Si bien todo va a seguir igual, creo en lo más profundo de mí que se produjo un leve cambio.
Vos y yo, los dos en distintas corrientes marinas viviendo nuestras vidas de un modo tan desigual pero con un mismo recuerdo, grabado en un rincón de nuestros corazones
7 sept 2010
Salí de casa en busca de algo de paz. Cuando dejé la primera cuadra atrás sentí el viento pegar en mi cara, miré hacia arriba y vi el cielo rosado, como pintado con témpera de colores. Supuse que iba a llover porque había cierta estática en las calles y las hojas danzaban al compás del viento. Se escuchaba su silbido y el crujir de las hojas, chocándose unas con otras. Estaba completamente solo. A lo lejos divisé una plaza y me dispuse a caminar para sentarme y fumarme un pucho. Me encanta esa sensación que hay en el ambiente minutos antes de una tormenta. Se puede disfrutar tranquilo, sin distracciones. La ciudad está vacía y las luces se ven esfumadas por el efecto de la neblina. Estuve no más de 5 minutos fumando y escuchando cada uno de los sonidos a causa del viento. Es increíble como cierta gente busca cosas extraordinarias para sentir calma y placer, y no se dan cuenta que el verdadero confort está tan a nuestro alcance…
Ahí es cuando comprendí que nada es tan malo como parece.
Ahí es cuando comprendí que nada es tan malo como parece.
"Me enfrenté al espejo y suspiré. No se empañó en lo más mínimo.¿Acaso es que me robaste el aliento? ¿O sólo me dejaste sin fuerzas? Yo no estoy hecho para ser débil. Mi amor, te pido que me devuelvas hasta la lágrima mas pequeña que derramé. Ya no puedo llorar más. Mi cuerpo está reseco, y también yo. Estoy perdiendo mi centro, te veo en todas las creaciones de dios. El otro día no pude matar un grillo pensando que tal vez podías ser vos.
Siento que estoy perdiendo la vista. Mis ojos ya no ven todo como antes. Perdieron el don de admirar la belleza, se olvidaron de la fórmula para maravillarse ante las cosas. Mi cuerpo ya no tiene resistencia física, perdí todos los atributos que una vez solía tener.
Ya no sé reconocer los sabores, mi sentido gustativo se quedó en cada uno de los besos que te dí. Ya ni siquiera como. No tengo apetito.
A veces siento que soy invisible, que ya perdí todo mi aura y mi luz. La gente pasa a mi lado y me lleva por delante. Mis antiguos amigos ya no me reconocen. Me miran de reojo y desvían la vista hacia otro lado. Ya ni el espejo refleja esa imagen cálida y llena de vida que una vez tuve.
¿Estoy enloqueciendo? ¿O es sólo que estoy muriendo lentamente?"
Siento que estoy perdiendo la vista. Mis ojos ya no ven todo como antes. Perdieron el don de admirar la belleza, se olvidaron de la fórmula para maravillarse ante las cosas. Mi cuerpo ya no tiene resistencia física, perdí todos los atributos que una vez solía tener.
Ya no sé reconocer los sabores, mi sentido gustativo se quedó en cada uno de los besos que te dí. Ya ni siquiera como. No tengo apetito.
A veces siento que soy invisible, que ya perdí todo mi aura y mi luz. La gente pasa a mi lado y me lleva por delante. Mis antiguos amigos ya no me reconocen. Me miran de reojo y desvían la vista hacia otro lado. Ya ni el espejo refleja esa imagen cálida y llena de vida que una vez tuve.
¿Estoy enloqueciendo? ¿O es sólo que estoy muriendo lentamente?"
Me llaman loco porque salgo a caminar y les hablo a los pájaros, escucho lo que me dicen, nos hacemos compañía. Pero quizás sean ellos los sordos que necesitan audífonos, yo no estoy loco.
Me llaman inadaptado social porque ante una situación desagradable escapo y me encierro en mi propio mundo. Es que no comprenden que ya no voy a tolerar amarguras en mi vida. Yo me reservo el derecho de admisión en mi mundo.
Alguna vez recibí varios insultos e injurias. Pero ellos no comprenden que no voy gritando por la calle, yo le canto al cielo y dejo que el sol pegue en mi cara para renovar las impurezas.
Me creen iluso por escalar la montaña más alta y sentir el viento golpear sobre mi cara. Pero eso es sólo el resultado sensitivo, yo subo y cierro los ojos para que mi alma vuele libre y es así que encontré mi libertad. Con el tiempo aprendí que si hay algo que no negocio es la libertad que tantas montañas me costó.
Por las noches me creen vagabundo y sienten pena por algo que llaman soledad. Yo no estoy solo. Yo me abrazo a la luna y ella me da toda su luz en plena oscuridad.
Dicen que deambulo por la ciudad sin rumbo, pero nada de eso es cierto. Yo paseo por caminos nunca recorridos y me refresco con el aroma de las flores, bebo agua de manantiales y voy en busca de eso que llaman el fruto de la vida.
Me llaman inadaptado social porque ante una situación desagradable escapo y me encierro en mi propio mundo. Es que no comprenden que ya no voy a tolerar amarguras en mi vida. Yo me reservo el derecho de admisión en mi mundo.
Alguna vez recibí varios insultos e injurias. Pero ellos no comprenden que no voy gritando por la calle, yo le canto al cielo y dejo que el sol pegue en mi cara para renovar las impurezas.
Me creen iluso por escalar la montaña más alta y sentir el viento golpear sobre mi cara. Pero eso es sólo el resultado sensitivo, yo subo y cierro los ojos para que mi alma vuele libre y es así que encontré mi libertad. Con el tiempo aprendí que si hay algo que no negocio es la libertad que tantas montañas me costó.
Por las noches me creen vagabundo y sienten pena por algo que llaman soledad. Yo no estoy solo. Yo me abrazo a la luna y ella me da toda su luz en plena oscuridad.
Dicen que deambulo por la ciudad sin rumbo, pero nada de eso es cierto. Yo paseo por caminos nunca recorridos y me refresco con el aroma de las flores, bebo agua de manantiales y voy en busca de eso que llaman el fruto de la vida.
Y sí, acá estoy una vez más. Sumergido en el silencio inaudito de la noche y creando un mundo de fantasías románticas en el que vos sos el protagonista.
Confieso que últimamente esto se ha convertido en un hábito. Ya es tarea de todas las noches inventarme este mundo y narrar historias dentro de mi cabeza.
Aparecés vos. Con varios rostros, haciéndome sentir único en mi especie. Como si existiese un mundo paralelo formado por vos, yo y mi delirio.
Sinceramente no creo que esto sea bueno para mi salud, considerando que te apoderaste de mis noches y mi sueño. Que miro hacia arriba y hasta te veo reflejado en cada una de las estrellas. Que mis fantasías y experiencias se basan en tu esencia. Que anhelo que te conviertas en una especie de ángel enviado por los dioses para saciar mi sed de amor. Que recupere todas las horas de sueño perdidas a tu lado. Que mire a mi lado y estés vos. Que me devuelvas todo eso que perdí con el paso del tiempo y más.
Confieso que últimamente esto se ha convertido en un hábito. Ya es tarea de todas las noches inventarme este mundo y narrar historias dentro de mi cabeza.
Aparecés vos. Con varios rostros, haciéndome sentir único en mi especie. Como si existiese un mundo paralelo formado por vos, yo y mi delirio.
Sinceramente no creo que esto sea bueno para mi salud, considerando que te apoderaste de mis noches y mi sueño. Que miro hacia arriba y hasta te veo reflejado en cada una de las estrellas. Que mis fantasías y experiencias se basan en tu esencia. Que anhelo que te conviertas en una especie de ángel enviado por los dioses para saciar mi sed de amor. Que recupere todas las horas de sueño perdidas a tu lado. Que mire a mi lado y estés vos. Que me devuelvas todo eso que perdí con el paso del tiempo y más.
Te eché la culpa por mis lágrimas en el piso. Te denuncié por mis nervios, mis ataques, y mis paranoias. Repetí más de mil veces a mi terapeuta que gracias a vos perdí mi centro, mis alegrías y mis penas. Salí a pasear y le conté a los policías de vos, que eras un ladrón de caricias besos y abrazos, que eras un abusivo de la confianza, un prófugo del compromiso. Te ataqué una y otra vez pero no tuve éxito ni en una ni en otra.
Amor, no servís ni como excusa
Amor, no servís ni como excusa
Mi amor, hoy te vi mirando al sol fijamente. Tus ojos se volvieron miel y tu piel parecía más suave que nunca. Tu cigarrillo se consumió por la brisa que hacía volar tu cabello.
De algún modo sentiste mi presencia en el lugar, te diste vuelta y divisaste mi cuerpo parado en medio de la multitud. Yo estaba ahí, petrificado al ser cómplice de tan sutil belleza, y orgulloso, sabiendo que vos me pertenecías. Estaba bajo un hechizo profundo, adormecido apoyado sobre una esquina, mirándote a vos y a tus ojos inocentes, indefensos. Miraba la gente pasar y era imposible detectar rostro comparado al tuyo. Miraba también al Sol, brillando sólo para vos, iluminándote, como si estuviese diciendo “te merecés esto y mucho más"
De algún modo sentiste mi presencia en el lugar, te diste vuelta y divisaste mi cuerpo parado en medio de la multitud. Yo estaba ahí, petrificado al ser cómplice de tan sutil belleza, y orgulloso, sabiendo que vos me pertenecías. Estaba bajo un hechizo profundo, adormecido apoyado sobre una esquina, mirándote a vos y a tus ojos inocentes, indefensos. Miraba la gente pasar y era imposible detectar rostro comparado al tuyo. Miraba también al Sol, brillando sólo para vos, iluminándote, como si estuviese diciendo “te merecés esto y mucho más"
No quiero competir con fantasmas del pasado
por tu sonrisa incandescente
que ilumina hasta mi rincón más oscuro.
No pienses como todo los demás
que sólo emigro por tu irresistible atracción,
ya no espero nada de vos.
Estoy acostumbrado a tu tendencia de abandono
y a tus locuras mensuales que tanto me condenan
Ya no pido por tu abrazo bajo el sol
ni rezo por tu cuerpo rozando el mío.
Ya superé el frío por las noches
y mis ataques de desesperación por no tenerte en mis días.
Pero, mi amor, todavía tengo un beso guardado para vos,
abrazos que envuelvan todo tu ser
y mil palabras para recitarte al oído.
Me senté en el tercer asiento de una única fila y pensé. Miraba los carteles distraídamente, como si me importase. Tenía mi mp3 puesto y trataba de encerrarme en las estrofas de mis canciones. Mordía mis labios y rechinaba mis dientes. 15 minutos bastaron. Había algo en mi mundo cotidiano que no me estaba dejando pensar con claridad, pero en definitiva, ¿qué era? No lo sé.
¿Qué es lo que falta en mis días y mis noches? Las tardes no saben igual y mi mirada ya no es la misma. Solía identificarme por mi sonrisa contagiosa y mis ojos rasgados, brillosos, llenos de vida. Me miro cara a cara y no los reconozco más. ¿Cuándo fue que se volvieron tan opacos y caídos? Hasta cada una de mis pestañas están tristes, húmedas y llenas de polvo.
Ya nadie viene a cuidarme de día ni a abrazarme de noche. Uno por uno, los fui cansando y desaparecieron. Así es como se esfumaron el Sol, la Luna y mi amor. Pero hoy no quiero hablar de eso. No hoy.
Hoy te hablo de mí. De mi vida conmigo mismo. Hace mucho tiempo que no sentía miedo y últimamente está volviendo a sus raíces. Evidentemente, no estaba para nada superado. Me adapté a varias posturas, traté de maravillarme por las cosas más ordinarias que el mundo me pueda presentar, me creé una realidad paralela en mi mente día tras día, eliminé, saqué, agregué, cambié, roté, volví, me fui, me conformé, me estabilicé y volvimos al punto de partida. Hoy nada pareció funcionar. Todas mis técnicas fallaron una vez más para recordarme a mi mismo que yo no le puedo ganar a la racha. Ni hoy ni mañana ni nunca.
Hoy. Hoy. Hoy. No es un día, es sólo un momento. De todos modos, que invento más estúpido es el día. Hace demasiado que ya renuncié a creer en las medidas del tiempo y estoy aprendiendo a hacer un pacto con mi vida: yo me convenzo a mi mismo con mil frases clichés que se me vienen a la cabeza pero vos sólo prometé que este momento va a pasar.
por tu sonrisa incandescente
que ilumina hasta mi rincón más oscuro.
No pienses como todo los demás
que sólo emigro por tu irresistible atracción,
ya no espero nada de vos.
Estoy acostumbrado a tu tendencia de abandono
y a tus locuras mensuales que tanto me condenan
Ya no pido por tu abrazo bajo el sol
ni rezo por tu cuerpo rozando el mío.
Ya superé el frío por las noches
y mis ataques de desesperación por no tenerte en mis días.
Pero, mi amor, todavía tengo un beso guardado para vos,
abrazos que envuelvan todo tu ser
y mil palabras para recitarte al oído.
Me senté en el tercer asiento de una única fila y pensé. Miraba los carteles distraídamente, como si me importase. Tenía mi mp3 puesto y trataba de encerrarme en las estrofas de mis canciones. Mordía mis labios y rechinaba mis dientes. 15 minutos bastaron. Había algo en mi mundo cotidiano que no me estaba dejando pensar con claridad, pero en definitiva, ¿qué era? No lo sé.
¿Qué es lo que falta en mis días y mis noches? Las tardes no saben igual y mi mirada ya no es la misma. Solía identificarme por mi sonrisa contagiosa y mis ojos rasgados, brillosos, llenos de vida. Me miro cara a cara y no los reconozco más. ¿Cuándo fue que se volvieron tan opacos y caídos? Hasta cada una de mis pestañas están tristes, húmedas y llenas de polvo.
Ya nadie viene a cuidarme de día ni a abrazarme de noche. Uno por uno, los fui cansando y desaparecieron. Así es como se esfumaron el Sol, la Luna y mi amor. Pero hoy no quiero hablar de eso. No hoy.
Hoy te hablo de mí. De mi vida conmigo mismo. Hace mucho tiempo que no sentía miedo y últimamente está volviendo a sus raíces. Evidentemente, no estaba para nada superado. Me adapté a varias posturas, traté de maravillarme por las cosas más ordinarias que el mundo me pueda presentar, me creé una realidad paralela en mi mente día tras día, eliminé, saqué, agregué, cambié, roté, volví, me fui, me conformé, me estabilicé y volvimos al punto de partida. Hoy nada pareció funcionar. Todas mis técnicas fallaron una vez más para recordarme a mi mismo que yo no le puedo ganar a la racha. Ni hoy ni mañana ni nunca.
Hoy. Hoy. Hoy. No es un día, es sólo un momento. De todos modos, que invento más estúpido es el día. Hace demasiado que ya renuncié a creer en las medidas del tiempo y estoy aprendiendo a hacer un pacto con mi vida: yo me convenzo a mi mismo con mil frases clichés que se me vienen a la cabeza pero vos sólo prometé que este momento va a pasar.
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